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DAVID del BOSQUE > DEL BOSQUE REFLEJADO.
Por Carlos Álvarez Cuenllas. Catálogo DdB de Galería Evelio Gayubo, 2005 Las piezas de David del Bosque han ido evolucionando hacia un minimalismo entendido cómo eliminación de lo superfluo, en esa búsqueda de la belleza y de el equilibrio sintetiza las ideas representando sólo su esencia. La escultura “Representación de hombre”, realizada en madera de Yroco, y que fue premio San Marcos de la facultad de Bellas Artes de Salamanca en el año 2000 , ya es precursora de esa austeridad en colores y formas que ha desarrollado en los años posteriores. En esta Facultad David , no sólo asiste a las clases de Fernando Sinaga, Concha Jerez , Santiago Serrano , Ángel Lozano y otros, sino que participa en concursos cómo el de la Junta de Castilla y León , asiste a las exposiciones de galerías y a otros eventos culturales sobre todo en Salamanca , Valladolid y Madrid y durante su cuarto año de carrera toma cierta distancia mediante una beca Erasmus en Francia . Ésta toma de contacto con todas estas realidades, junto a su reflexión personal sobre su propia obra, trazan un camino definido pero no limitado en la evolución de este artista. Por otra parte, y por mi experiencia personal, destacaría de David también la facilidad para integrarse en colectivos, aportando ideas y trabajo, tales cómo el que creamos con Lourdes G. Morrondo, Rafael Anel, Carolina de la Fuente, Elisa Fernandez y María Friera para realizar una instalación “Estancados”en la Facultad de Geografía e Historia de Salamanca dentro del programa de “Nuevos territorios para la creatividad” desarrollado por Javier Panera en el año 2000. Al año siguiente cada uno tomó caminos diferentes hacia Grecia, Italia, Alemania, Francia, Portugal… de donde surgió la idea de la instalación “Arte de Chao”(2001), un puzzle formado a partir de fotografías de suelos de diferentes países. Por otra parte en el premio Caja España de Pintura 2002 nos podemos encontrar ya con un referente explícito de la obra actual de David. “#007# INTEGRACIÓN” supone una asunción de las formas geométricas con tonos dorados (menos un triángulo) sobre fondo de acero inoxidable, combinación que dota a la pieza de gran elegancia además de llevar implícita cierta sensación de lujo y una predisposición materialmente opuesta al arte povera. La utilización de acero inoxidable cómo soporte de muchas sus piezas pictóricas es otra de las características que se contemplan en su trabajo actual. Un material que David aprovecha en muchos casos en un doble sentido: En primer lugar el color (con ese tono cromado, plateado… tan relacionado con los procesos en los que es necesaria una desinfección absoluta: quirófanos, centros de envasado o procesado de alimentos, cocinas etc.) contribuye a esa pureza y limpieza de la obra, que el artista pretende cómo componente de “lo Bello”. Además, al pulir el material, el resultado es una superficie prístina y especular que refleja (aunque distorsionadas) las imágenes de su entorno, y adopta de forma camaleónica los colores que le son próximos, adaptándose así espontáneamente a los distintos enclaves donde se le sitúe y además a las condiciones cambiantes de éstos. Ésta es una cualidad que, bien utilizada, es clave para las piezas realizadas en acero inoxidable. En “doble ventana” instalación itinerante inaugurada en el Palacio de Congresos de Salamanca ya pudimos apreciar la utilización de la obra cómo espejo que (en palabras de la galerista Blanca Soto) convierten al espectador en médium y eje entre la obra y su entorno. En estas piezas David utiliza el color blanco (plata) y el amarillo (oro) que atendiendo a nuestra simbología remiten en el primer caso a las ideas de pureza, inocencia, virtud, castidad y en el segundo a las de riqueza, ciencia, potencia. Por último, reseñar la exposición de el Palacio de Medina en la que la interdisciplinariedad (si éste se considera un concepto válido) de David del Bosque ha dado muestras de la madurez de su obra. Un ejemplo lo pudimos ver en esas piezas colocadas a modo de losetas cada una apoyada en la anterior (“Engaño”) y que suponen un paso más, una vuelta de tuerca en esa trayectoria asentada en los conceptos de equilibrio y belleza. En la galería Evelio Gayubo de Valladolid tenemos la oportunidad de ver al más auténtico David del Bosque, con una exposición que me consta que se ha estado preparando de una manera especial durante más de un año y en la que sin duda, volverá a dejar encantados a los que habitualmente seguimos su evolución.